Buenas tardes.
No es mi oficio el hablar en público como en esta ocasión, sin embargo estoy aquí para cumplir con un deber con una obligación, considero que, como nativo de Erongarícuaro, tengo un deber cívico, físico y moral con mi pueblo y un deber para los héroes de este lugar. Todos conocen la afición que tengo con la historia de mi pueblo y es por eso que fui solicitado usurpando el lugar de uno de los cronistas, para hablarles un poco de los personajes sobresalientes de este lugar.
Cuando yo era pequeño, recuerdo que junto con los de mi edad jugábamos en los rieles que rodeaban a “La Mona” porque así le llamábamos al pedestal con la efigie de María Luisa Martínez.
Cuando ya en la escuela, mientras cursaba el cuarto año de la primaria, en un libro de texto se encontraba un pasaje titulado UNA INSURGENTE MICHOACANA. Este pasaje hablaba de María Luisa Martínez, y allí se nos decía el tipo de espionaje que ella ejercía, así mismo se indicaba, de cómo hacía entrega de documentos, y armas a los Insurgentes, para ello se valía de su amigo Antonio Barbosa, quien se enroló al ejército de Hidalgo.
En esa ocasión yo le tome respeto a nuestra heroína.
Años mas tarde el profesor Avimelec, como presidente Municipal, cambió “La Mona” para la parte poniente de esta plaza colocándola sobre un gran muro de piedra recubierto de cemento al que se le llamó “Monumento a María Luisa Martínez” y que fue motivo para que viniese el señor gobernador Agustín Arriaga Rivera en el año de 1966 para hacer la inauguración.
Las palabras del gobernador nos incitaron respeto para la heroína.
Muchos años después, leí en un libro que fue prestado del archivo de Pátzcuaro que:
…en el año de 1814, el General Félix María Calleja viajando con su tropa en busca de Morelos, arribó a los llanos de Zinciro haciendo campamento en las faldas de los cerros del Huacapian y la curinda,…
Cuando Luisa Martínez tuvo conocimiento de ello, acompañándose con el Señor cura de Tingambato fueron en busca de Morelos el cual se encontraba en Apatzingán y le comunicaron el suceso. Morelos tomando su gabinete se dirige a Guerrero, dejando su tropa en espera de Calleja, quien fue derrotado por el Coronel Torcuato Trujillo quedando Apatzingán como “Cuna de la Independencia”
Muchos van a cuestionar esto que les digo, pues no creen que esto sea cierto e incluso creen que María Luisa es un invento, sin embargo:
En el periódico oficial del gobierno del estado de Michoacán de Ocampo, Tomo 1, Numero 3, correspondiente al 8 de enero de 1893 en la página 6 y en la 3ª y 4ª, columna aparece un artículo que a la letra dice:
Para la historia, vida y hechos de una insurgente de 1815 a 1816, había en Erongarícuaro un tendejón poco surtido jamás pasaba de tres botellas de aguardiente, cuatro manojos de cigarros, dos panes de jabón, unos líos de cohetes y unas rajas de ocote lagrimosas de resina, debajo de lo que llamaban mostrador, una tabla que hacia milagros de equilibrio, conque se daban propinas a los marchantes pues de esta tienda que para allá y en aquellos tiempos era una tienda grande había una señora Doña Mª. Luisa Martínez, esposa de Don Esteban García Rojas, ‘El Jaranero’ que así le decían porque hacia jaranas, la cual mujer no cabía en aquel pueblo que se decía realista pero en realidad era del partido insurgente pero no dientes para afuera sino de todas veras.
A los guerrilleros que peleaban por la Independencia Nacional los tenía al tanto de los movimientos realistas y de lo que acontecía, les enviaba cartas de los superiores y estaba de correspondencia con ellos, a los que andaban por la sierra del poniente de Michoacán, les proporcionaba lo que podía y los tenia a salvo de toda sospecha. Un día el brigadier Pedro Celestino Negrete, jefe de las fuerzas realistas, sorprendió un correo (Antonia) que llevaba cartas de Doña Luisa para el guerrillero insurgente Tomas Pacheco. A la noticia la tienda quedó sin dueña, que huyó. Negrete había dado ordenes para que la persiguieran; Cayó en manos de Claverín, otro jefe realista, la puso en la capilla con la resolución de fusilarla si no prometía solemnemente no servir mas de ninguna manera a los insurgentes y dar dos mil pesos. Doña Luisa los dio, pero no ceja un punto de su patriótica conducta. A los dos años fue nuevamente aprendida por Pedro Celestino Negrete, la encapilló para pasarla por las armas, pero le arrancó la promesa de no comunicar partes a los insurgentes, le hizo desembolsar otros dos mil pesos y le devolvió la libertad. Abrió nuevamente su tenducho y siguió siendo la mismísima protectora de los que proclamaban la independencia y entonces la aprendió Chivili, jefe realista y le quitó mil pesos, para no quitarle la vida. No tuvo enmienda y por cuarta y ultima vez la aprendió Pedro Celestino Negrete, ya desesperado la encapilló, mas no pudiendo darle cuatro mil pesos que le exigía para indultarla bajo severas promesas, la mandó fusilar en un ángulo del atrio parroquial.
Doña Maria Luisa Martínez nació el 21 de junio de 1790 y fue fusilada el 17 de enero de 1817.
Horas antes de ser fusilada, dudando de la resolución de Negrete fuera inalterable le dijo:
"¿Por qué tan obstinada persecución contra mí? Tengo derecho a hacer cuanto pueda a favor de mi patria, porque soy mexicana. No creo cometer ninguna falta con mi conducta sino cumplir con mi deber."
Antonio Barbosa, el amigo de María Luisa regresó a Erongarícuaro cuando ya Luisa había sido fusilada pero asistió al funeral y se regresó a cumplir con su deber en el ejército Insurgente. De él solo sabemos que ocupó el grado de Mayor.
Se conspiraba en muchas casas. Ningún pecho noble podía sustraerse a la lucha libertaria, se luchaba en ciudades y campos, en el recodo de los caminos, bajo el sol y bajo el agua, unos por amor a la patria, otros por escándalo de lucha. Hervía la caldera de la insurgencia y España, reducida e impotente en sus propios terrenos soltaba la jauría de sus fieras buscando que borraran el descrédito europeo con un despótico gobierno en Las Américas. En Pátzcuaro fusilaron a la aristócrata Gertrudis Bocanegra, y en Erongarícuaro lugar de espera, donde lucharon los purépechas mueren dos heroínas, María Luisa Martínez (criolla) y Antonia (la correo) también criolla. La historia las unió en el sacrificio.
Cada insurgente que moría era semilla grata para un centenar de valientes y es nuestro deber recordarlos siempre el día de los héroes, porque ellos nos legaron una patria libre.
Antonio se casó con Manuela Mendoza y tres años después de la muerte de María Luisa nació de este matrimonio un hijo al que le pusieron el nombre de Manuel, Manuel Barbosa.
Un paisano nuestro en una poesía que dedicó a Eronga, en el año de 1975, dice en unas estrofas:
Suelo de héroes como Maria Luisa,
Con alma henchida de emoción crispante
Planteó el futuro como pitonisa,
Dando a la patria libertad constante.
Hoy la tributas en su estatua erecta,
No alardeas de tu heroína.
Fue para todos la lucha perfecta,
Acribillada por mano asesina.
Y el coronel Barbosa, gran paisano,
Héroe a la altura del mejor soldado,
Dejo para siempre, cual buen michoacano
Su nombre en letras de tinte dorado.
Manuel Barbosa
1820 - 1906.
Manuel Barbosa. Nació en Erongarícuaro, fue agricultor en la hacienda de Zinciro, afiliado al partido federalista desde la edad de 14 años hizo la campaña en pro de esta causa durante 12 años. Se alistó en el ejército para luchar contra la invasión norteamericana participando en la batalla de Churubusco en el año de 1847 en donde alcanzó en grado de sargento segundo. Participo en la revolución de Ayutla (1854) en la guerra de reforma (1857 – 1861) y combatió contra la intervención Francesa.
Conoció y trato a: Salgado, a Don Gordiano Guzmán, a M. Ocampo, Degollado, Pueblita, Epitasio Huerta, Berriosabal, Eugenio Ronda, Arteaga, Salazar y combatió bajo el mando de su paisano el Coronel Francisco Ronda.
En 1861 Durante la guerra contra los imperialistas, en Huaniqueo se mencionan dos combates importantes que fueron ganados por las fuerzas Republicanas “los Lanceros de la Libertad”.
En el año de 1866 el general Regules reorganizó al ejército del centro en donde la primera división:
La Primera Brigada queda al mando del Coronel Rafael Garnica.
La Segunda Brigada al mando del Coronel Eugenio Ronda.
Secretario del Coronel Ronda; Teniente Coronel Manuel Barbosa.
La toma de Zamora (5 de febrero de 1857) fue el último hecho de armas que tuvo lugar en Michoacán durante la sangrienta guerra en contra de la intervención Francesa y el imperio. El General Ramón Méndez, jefe del ejército imperialista, abandonó Morelia el día 12 de febrero para reunirse con Maximiliano en Querétaro, en donde se dispuso la defensa de la ciudad de la siguiente forma:
Maximiliano de Apsburgo. General en jefe.
Leonardo Márquez. Cuartel maestre general.
Miguel Miramón: General en jefe de la infantería.
Tomás Mejía: General en cuerpo de caballería.
Ramírez de Arellano: Comandante General de artilleros.
Ramón Méndez: General en jefe de la brigada de reserva.

La ciudad fue sitiada el 14 de marzo, siendo jefe del ejército sitiador el General Mariano Escobedo, y el segundo jefe Ramón Corona. Al mando de 25 000 hombres bajo las ordenes de Nicolás de Regules, Jerónimo Treviño, Sostenes Rocha, Francisco A. Véles, y 15 generales mas.
El General Méndez fue aprendido el 18 de mayo y fusilado al día siguiente, pues era mucho el odio de los michoacanos por el asesinato especialmente de “los Mártires de Uruapan”.
“El día 14 de febrero de 1857 llega a Morelia le fuerza denominada Lanceros de La Libertad al mando del coronel Manuel Barbosa. El 15 se encargó de la prefectura política del distrito el Lic. José María Rodríguez.
El día 18 hicieron su entrada solemne por la garita de Chirácuaro las fuerzas del General Regules y el gobernador Justo Mendoza. La ciudad estaba adornada de la mejor manera posible para recibir a: LOS CAMPEONES DE LA LIBERTAD.
Manuel Barbosa, escribió el libro “Apuntes para la historia de Michoacán”, editado bajo la benevolencia de Don Porfirio Díaz en el año de 1904. Sobre la época que le tocó vivir.
Terminó su carrera militar como Coronel en la Intervención Francesa al mando de “LOS LANCEROS DE LA LIBERTAD”.
Murió en Morelia y al morir se le dio el grado de General.
Cuerpo. Lanceros de la Libertad
Bandera de raso de seda con fleco de gusanillo metálico porta la leyenda Cpo. Lanceros de la Libertad bordada con hilos de plata. Lleva un águila, a manera de escudo al centro y bordada con hilos de plata.
Esta bandera perteneció al cuerpo de Lanceros de la Libertad que fue incorporado a la División de Caballería del General Guadarrama la que en abril de 1867, realizó la persecución de las fuerzas imperialistas en San Lorenzo Tlaxcala.
HEROES ANONIMOS
Ya sabemos un poco de María Luisa Martínez y también muy poco de Manuel Barbosa, pero me queda una gran tarea. Encontrar el nombre de cinco soldados nativos de Erongarícuaro quienes lucharon al lado del Coronel Barbosa en la batalla de Churubusco y quienes murieron protegiendo el cadáver del Coronel Xicotencatl que envuelto en la Bandera de San Blas Cayó acribillado por las balas del invasor americano.
El coronel Manuel Barbosa despertó en muchos historiadores el amor por el estudio de Michoacán con su libro “Apuntes para la Historia de Michoacán”, y se encuentra en dicho libro el siguiente escrito:
“En el centro del estado de Michoacán aparece por segunda vez el patriota general Gordiano Guzmán, con una brigada dispuesta a la campaña, pernoctando en Tacámbaro, como punto de reunión, la noche del 19 de mayo de 1838, y en dicha ciudad se reunieron a aquella las fuerzas del coronel Antonio Angón, coroneles Nieves Huerta, Manuel Vélez, Francisco Ronda y las de otros jefes que sería cansado referir, cuyas fuerzas unidas dieron un total de 2 100 individuos de tropa, según los estados de fuerza disponibles que presentaron sus respectivos jefes antes de la gran parada que se verificó en el llano del aguacate y lomas de La Alberca, puntos inmediatos a la ciudad.
Concluidas esas maniobras, en la noche del día 20 del mes citado, se convoca a una junta de jefes y oficiales para hacer el nombramiento de los jefes que debían mandar la columna, en la expedición intentada sobre Morelia, resultando electo para mandar en jefe el general Palafox, tanto por sus conocimientos militares, como en virtud de habérsele comisionado en el centro federal de México a fin de que pasara a Michoacán a dirigir la campaña.
Luego fue electo como su segundo, el general Gordiano Guzmán; para Mayor General, el coronel Nieves Huerta; para llevar la vanguardia, el de igual clase Francisco Ronda…”.
Después hace Barbosa una serie de relatos sobre campañas en las cuales se sufren derrotas y algunos triunfos de estas fuerzas militares como el asalto por estas tropas a Tiripetío, Santiago Undameo y el sangriento combate en el lugar llamado la Puerta del Atole donde la lucha fue casi personal a sable y lanza. La lucha se llevó por Tacámbaro, Aguililla, para el rumbo de Colima y después rumbo de Jalisco después por el camino de Sayúla, donde dejaron ha sus heridos y sepultando a los muertos y después por el rumbo de Chapala para regresar a Michoacán, entre tanto se vino el Plan de Ayutla.
El coronel Ronda hostilizó a las fuerzas del gobierno centralista impidiendo la conducción de reemplazos. Algunas veces asaltaba las escoltas enemigas conductoras de equipo, armamento y municiones quedando ese botín en poder del Coronel, también sorprendía correos recogiéndoles la correspondencia y luego dejarlos completamente libres.
Asaltaba con frecuencia las fuerzas contrarias en sus respectivas plazas, ocupando (según Romero Flores) algunas de ellas con éxito y retirándose de otras mejor fortificadas sin dejar de aprovechar la oportunidad de recogerles; caballos, armas y cuanto más se podía distribuyéndolo todo entre sus soldados. Expulsó de Taretan al Coronel Carlos María Gordillo entrando por Patuán quienes huyeron perseguidos por Ronda que recogió armas y caballos abandonados. El Gobernador Pánfilo Galindo muy molesto persiguió a Ronda por pueblos, montañas y barrancas sin lograr eliminarlo, los hermanos General Pedro y General Luís Cortázar al mando de una fuerza proveniente de Guanajuato intentan atrapar a Ronda con el mismo resultado. En el 1939 Ronda llega a Naranja y sorprendido en el paraje llamado “Barranca Honda” dejando muchos de sus soldados quienes fueron hechos prisioneros huye y se refugia en la sierra de Zinciro donde pernoctó y al día siguiente deja en libertad a 15 prisioneros que llevaba devolviéndoles sus maletas y dando 25 centavos a cada uno para que regresaran a sus pueblos quitándoles caballos, armas equipo y municiones que pertenecieron a la escolta. Perseguido por las fuerzas de Zacapu se pasa a la sierra de Purépero y llega al rancho de “Casas Viejas” en donde se alimenta su tropa y sus caballos. Sobre el camino a Zamora toma 25 prisioneros y a su comandante Teniente José Macías a quienes conduce por el rumbo de Caurio al puerto de Sansán, en donde les recoge caballos, armas y equipo y auxiliándolos con 25 centavos a cada uno los deja en libertad, no así a su comandante el Teniente Macías quien fue remitido al cuartel general que se encontraba en Apatzingan para que se dispusiera lo conveniente.
Después de esto; Ronda se encuentra en Cherán cuando se le avisa que por la sierra de Sevina Viene una partida del Gobierno, inmediatamente manda ensillar y emprende la retirada por el paraje de La Cofradía rumbo al cerro del Mesteño y sin que lo puedan alcanzar llega a Zacapu y de allí a la sierra de Pichátaro.
Sus perseguidores después de perseguirlo sin resultado alguno deciden abandonar la persecución en este lugar, y regresan sus fuerzas a las plazas de; Cortazar, Taretan y Pátzcuaro.
Entonces el Coronel Ronda baja a Erongarícuaro, (22 de junio de 1940) con su tropa maltrecha y su caballo enfermo, por lo que recurre a las autoridades un caballo en préstamo dejando el propio a cambio o en garantía pera su devolución al mismo tiempo que solicita al vecindario una ayuda de $50.00 cincuenta pesos para socorrer a la tropa, entonces se reunió el vecindario con las autoridades para tratar ese asunto y algunos estuvieron de acuerdo y otros no, pero le dieron algo de dinero y le pidieron que esperara mientras le conseguían algo mas, como la mayoría no estuvo de acuerdo lo tuvieron esperado, mientras se le avisaba en Pátzcuaro, para que mandase una tropa para su captura, y como dice Romero Flores “en la culpa llevaron la penitencia esos malos vecinos” Ronda comprende la situación y en seguida se dirige a la autoridad indicándole la traidora conducta del vecindario. Estando en esas explicaciones alguien avisó de la llegada de la tropa de Pátzcuaro quienes venían por el poblado de Uricho, “y seguros los vecinos se reunieron los principales montados en buenos caballos e hicieron armas contra ronda. Este jefe no obstante estar sentido y con justicia por la conducta de los vecinos, les suplicó no le pusieran el penoso caso de ofenderlos en defensa propia, porque sentiría mucho cualquiera desgracia en alguno de ellos o de los suyos.
Sin embargo de esa indicación, no se fijan en ella, se empeñan en consumar su traición a la amistad, y la confianza, y con lanza en ristre y armas de fuego en mano, se le echan encima al jefe amigo en las calles de aquel pueblo ingrato. Con ese motivo, Ronda, en vista de que tan directamente se le acomode, se pone a la defensiva haciéndoles a su pesar algunos muertos de los principales vecinos entre parientes paisanos y amigos, puesto que en dicho pueblo de Erongarícuaro, vio la luz primera. (J. Romero Flores)
No me fue posible encontrar la fe de bautizo de este Coronel Ronda, pero el motivo de su llegada al pueblo, fue porque su padre el señor también Francisco Ronda, se encontraba enfermo, y el cual murió en el día 29 de Julio del 1940, cuya defunción si consta en el archivo parroquial.

Dice al margen:
Francisco Ronda, español de este pueblo.
Dice en texto:
En el año del Sr. de mil ochocientos cuarenta a los veinte y nueve días del mes de julio. Yo el B. Vicente (ilegible) cura propio y juez (ilegible) de partido di sepultura al cadáver adulto de Francisco Ronda de sesenta y cinco años de estado viudo, y de este pueblo recibió los sacramentos de penitencia y extremaunción administre eucaristía y murió de desinteria. (Rubrica).
Ronda huyo por la sierra de Zinciro rumbo a Azajo con el pesar en su alma por los acontecimientos que acababa de pasar, y sus perseguidores no pudieron darle alcance y que se regresaron a Erongarícuaro donde pernoctaron y al día siguiente regresaron a Páztcuaro dejando a la población envuelta en el mas luctuoso cuadro que con horror se registra en su historia”. En esta fecha 22 de Junio Ronda dejó muertos en su huida del pueblo de Erongarícuaro a las personas; Rafael Antunes, (español). Nicolás Rivera, (español). Miguel Sierra, (español). Ignacio Gil, (español) y José Cresencio, (natural).
El Coronel Francisco Ronda no asistió al funeral de su padre, pues el coronel Alejo García de las fuerzas de Pátzcuaro, fue designado para eliminar a Ronda y a sus seguidores hasta exterminarlos, logrando dar muerte al Teniente Francisco Cano en el terreno denominado “chilacayote” perteneciente a Napizaro, y al Alférez Juan Castro, en las inmediaciones de Arocutín, originarios de Erongarícuaro así como a Manuel Antunes (El Chupiro) en el pueblo de Quiroga.
Ronda disolvió su fuerza entregándose a la vida privada en el seno de su familia radicándose en el pueblo de Cótiro, cultivando la tierra para vivir. Murió en el año de 1941 asesinado en el pueblo de Coeneo donde fue emboscado quedando ese crimen en la impunidad.
El señor Jesús Romero Flores lo describe asi cuando murió: Que tendría cerca de cincuenta años de estatura regular, de color blanco, güero de ojos azules, con pelo y barba Güero rubio de buenos modales y muy expedito para el caballo y manejo de armas de estado y de ejercicio agricultor.
Esto es lo que a mi me corresponde hacer del conocimiento de ustedes, para ustedes quizás no signifique mucho, porque nadie ha mencionado a estos Héroes de Erongarícuaro, pero yo consideré un deber hacerlo del conocimiento de ustedes.
Agradezco su atención, y me disculpo si solo los hice perder su tiempo.
Muchas Gracias.
El autor de este escrito. Miguel Monje.
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