2 Febrero.- Día de la candelaria
Aun se tiene muy arraigada la tradición entre las familias del pueblo, en realizar la cena de la candelaria.
Todos aquellos que sacaron el "muñequito" en la rosca del 6 de enero, (aunque algunas familias tienen la tradición de buscar "padrinos"), tienen la responsabilidad de preparar la cena, que generalmente consiste de tamales, atole, pozole, tostadas y cualquier otro platillo típico que sea seleccionado por los invitados a la cena.
Antes de la cena es la tradición el levantar al "niño Jesús" y arrullarlo entre todos los asistentes. Algunas familias tiene la tradición de realizar danzas y bailes en honor al niño.
Con esta celebración se dan por terminadas las celebraciones propias de la época navideña.
La Bajada del Agua (sábado anterior del miércoles de ceniza) .
El sábado anterior al miércoles de ceniza, que generalmente es a finales de febrero o principios de marzo, se lleva a cabo un paseo comunitario a un ojo de agua localizado cerca de la cima del llamado cerro del chivo.
A este paseo se dan cita personas de varias de las comunidades del municipio (aquellas a las que el ojo de agua abastece), e incluso de otras de las poblaciones situadas en la falda del cerro (como la población de Pichátaro), pertenecientes al municipio de Tingambato, creando un ambiente de plena camaradería y convivencia.
La mayoría de la gente llega al lugar a pie, después de haber caminado varios kilómetros cuesta arriba, por caminos pedregosos y polvorientos y por entre los árboles y vegetación propia del bosque típico de la región, aunque a ultimas fechas, el número de vehículos que se usan para llegar al lugar, se ha incrementado en gran número.
Una vez ahí, las familias y grupos de amigos se dedican a disfrutar de la naturaleza y de la comida (que cada cual lleva o de la que un grupo de personas prepara expresamente para repartir a todos los asistentes de manera gratuita), los niños y jóvenes colocan columpios en las ramas de los árboles y no falta quien organiza juegos de diversos tipos para pasar el tiempo.
A media tarde se celebra una misa en torno al ojo de agua y posterior a esto todos se preparan para regresar (la mayoría), a pie hasta el pueblo (con un recorrido de entre 5 a 10 Kms.).
La tradición exige que se ate a una caña de maíz un pañuelo y se lance el tradicional grito a “María Valdés”.
Durante el camino desde el ojo de agua hasta Erongarícuaro, se pasan 2 pueblos, La Zarzamora y Yotatiro, donde en cada uno de los surtidores de agua se llevan a cabo “bodas” entre los asistentes al evento, aunque dichas “bodas” cabe mencionar, son solamente un juego y son celebradas por un personaje disfrazado de sacerdote, el cual usando su ingenio y astucia, realiza los ritos de una manera que resulta muy graciosa para todos los asistentes; junto al falso sacerdote, también van un caporal, un caballo y un torito llamado "el tamarindo" y una banda de músicos. La llegada de la comitiva al pueblo se da ya entrada la noche.
La leyenda: Cuenta la leyenda que en una ocasión la niña María Valdés fue, como frecuentemente lo hacia, a llevar la comida a su padre, el cual se encontraba trabajando en el monte, sin embargo en esa ocasión, olvidó llevar el agua, por lo que, temiendo el regaño y el castigo de su padre, se escondió detrás de un gran árbol y comenzó a llorar. Para cuando su padre se percató de que la niña tardaba en llegar, comenzó a llamarla gritando su nombre (María Valdés......María Valdés); después de un rato de búsqueda encontró la comida junto al árbol, al pie del cual había comenzado a brotar agua (el actual ojo de agua), sin embargo, de la niña no encontró jamás rastro alguno; es por eso que cada año en estas fechas es la tradición el gritar a María Valdés, para que no falte el agua. Ya en alguna ocasión hace algunos años, esta tradición no se llevó a cabo y coincidencia o no, el agua dejo de llegar a los pueblos hasta que no se juntaron varias personas y fueron al lugar a realizar el rito. |